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Hipnosis clínica, una técnica efectiva rodeada de mitos

Hipnosis clínica, una técnica efectiva rodeada de mitos

La Hipnosis Clínica (también llamada «tradicional«) es una técnica que se ha utilizado desde hace muchos años por psicólogos de distintas orientaciones, ya que es adecuada para gran cantidad de problemas psicológicos y abordajes diferentes.

Es importante desmentir ciertos mitos con respecto a la aplicación de esta Hipnosis Clínica, ya que a través de los medios de comunicación, películas e historias de ficción se han ido asociando características a la misma que se encuentran muy alejadas de la realidad:

  • La hipnosis no deja al paciente a merced de la voluntad del terapeuta: el paciente mantiene la consciencia en todo momento, no se produce un trance profundo que anula la voluntad de la persona, sino que se utiliza la sugestión para acceder a los contenidos inconscientes que están bloqueados en el espacio subjetivo intrapsíquico, de manera que se hacen manejables y abordables. De hecho, una creencia muy extendida es que cuando la persona entre en estado de trance hipnótico, puede revelar cualquier cosa de su historia o de su mundo interno. Esto no es cierto, ya que la persona, al mantenerse consciente durante el proceso, tiene la posibilidad de elegir aquellos contenidos que desea compartir y cuales no, e incluso puede mentir (aunque no sea lo más recomendable para el buen funcionamiento de la técnica).
  • La hipnosis no es peligrosa: aunque es cierto que la técnica no se puede aplicar en todos los casos (por ejemplo, en problemas psicóticos, dada la alta carga de sugestionabilidad que implica, no suele ser recomendable), pero cuando la aplicación de la misma es valorada por un profesional competente, que considere su idoneidad para una persona en concreto, esta no supone riesgos para dicha persona. Muchas personas temen quedarse «bloqueados» o «atrapados» en una fase hipnótica, sin embargo, esto no sucede (salvo en películas, espectáculos y otras fuentes de entretenimiento). La persona es capaz de entrar y salir de la inducción hipnótica con facilidad, siempre respaldado por el profesional.
  • El hipnotizador no requiere talentos, poderes o habilidades especiales o «mágicas» para aplicar la técnica: la persona que aplica hipnosis adecuadamente, es un profesional de la psicología, con especialización clínica, y que ha aprendido la técnica mediante formación universitaria reglada.

Una vez aclarados los falsos mitos más extendidos sobre la hipnosis, podemos pasar a explicar brevemente en qué consiste la técnica.

La hipnosis clínica utiliza la sugestión con el objetivo de producir cambios en las vivencias subjetivas de los pacientes, así como en sus creencias, emociones, sensaciones, percepciones, etc. No se trata de un fin en sí mismo, sino que se utiliza como un facilitador del cambio terapéutico a muchos niveles. Si bien es cierto que existen diferentes tipos de hipnosis.

La técnica se aplica para un abordaje de un síntoma bien delimitado, como puede ser las reacciones de ansiedad, las obsesiones o el manejo del dolor. No hay que confundirlo con otras técnicas como puede ser el mindfulness. En la hipnosis se tienen muy en mente los objetivos terepéuticos y se intenta dirigir la atención hacia ellos, mientras que el mindfulness se centra en mantener la atención consciente pero no intencional, por lo que hay un menor control sobre las vivencias subjetivas que acontecen.

El terapeuta ayuda y guía al paciente en las primeras intervenciones para alcanzar unos determinados objetivos que se especifican previamente, sin embargo, más adelante el paciente interioriza algunas pautas y puede comenzar a aplicar hipnosis de forma autónoma. Es importante aclarar que, aunque la hipnosis se realiza en base a unos objetivos concretos, las respuestas que se desencadenan pueden ser espontáneas y en algunos casos involuntarias.  La sugestión no es lo mismo que la instrucción, ya que no se realizan mandatos sobre acciones concretas a realizar, sino que la experiencia subjetiva que tiene la persona es que las acciones se realizan por sí mismas, como si no hubiera un esfuerzo cognitivo mediando para llevarlas a cabo.

Hay que tener en cuenta que la hipnosis no funciona de la misma manera con todas las personas, ya que su efectividad depende de muchos factores como pueden ser la edad, el sexo, el momento vital en el que se encuentre la persona, su patrón de apego, las características de su personalidad, etc. Y por supuesto, el nivel de sugestionabilidad que posee una persona influye de una forma determinante en la posibilidad de que sea o no hipnotizable.