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Conociendo el mindfulness, una técnica milenaria y a la vez novedosa

Conociendo el mindfulness, una técnica milenaria y a la vez novedosa

Mindfulness y las terapias de tercera generación (TTG) ofrecen nuevas alternativas terapéuticas para pacientes con problemas psicológicos persistentes o personas en general que acusan una pobre sensación de bienestar mantenida en el tiempo, algo cada vez más frecuente en nuestra sociedad.

Para las TTG, las personas no tienen un déficit previo que sea el detonante principal de la sintomatología actual, sino que entienden que los problemas psicológicos aparecen en un determinado contexto, y son la consecuencia de un estilo concreto de interacción con el entorno a raíz de las condiciones históricas. Pero, ¿en qué se traduce todo esto?

Esto supone asumir que en que parte del problema está en asumir que hay algo que debe cambiar, un problema de base que tenemos que resolver, cuando es precisamente esa concepción la que perpetúa el problema. Por ello, su interés no se centra en la eliminación o censura de pensamientos o creencias desagradables, sino que pretenden lograr un cambio a raíz del contenido verbal que asociamos a los eventos concretos que nos acontecen. Esta filosofía queda muy reflejada en los dos principios fundamentales que rigen las TTG:

  • Aceptación: supone el abandono de la búsqueda constante del bienestar, (que es lo que en las TTG se denomina evitación experiencial) y, por tanto, la asunción de que los síntomas que se presentan en la actualidad y el malestar que acarrean son experiencias vitales normales.
  • Activación: Cuando entendemos que la evitación experiencial sólo nos conduce a la perpetuación del problema, y la descartamos, podemos centrarnos en la consecución de nuestros objetivos. No se trata aquí de evitar lo desagradable, sino de acercarnos aquello que nos resulta gratificante y que nos hace sentir plenos.

En esta perspectiva de las TTG se encuadra el mindfulness, una estrategia derivada de la meditación Vipassana y la religión budista, y que se traduce como atención o conciencia plena, presencia atenta y reflexiva. Es decir, a través del mindfulness enfatizamos la conciencia del presente, tratamos de evitar los juicios, y aceptamos los eventos tal cual se presentan. 

Con la práctica continuada de la conciencia plena, se consigue un cambio en la relación que mantenemos con nuestros pensamientos, emociones y sensaciones. John Kabat-Zinn, el autor más reputado en este campo, considera que los elementos fundamentales del mindfulness se concretan en los siguientes puntos:

  • No juzgar: Tratamos de abandonar las etiquetas que les asignamos a las experiencias que vivimos, para comenzar a ser consciente de la experiencia en sí
  • Paciencia: Es fundamental el no precipitar la consecución de objetivos y respetar el curso natural de los acontecimientos.
  • Mente de principiante: Este concepto se refiere al estado mental en el que nos mantenemos libres de toda expectativa, aquellas que hemos ido formando a lo largo de los años en base a la experiencia. 
  • Confianza: Es fundamental que hagamos el esfuerzo de escucharnos a nosotros mismos y de respetar aquello que necesitamos.
  • No esfuerzo: Se abandonan los esfuerzos por conseguir cambios, que hasta ahora han resultado infructuosos, ya que a través de la conciencia plena la los resultados se obtienen por sí mismos.
  • Aceptación: Se trata de ser capaces de valorar las cosas tal como son, sin intentar cambiarlas.